ADOPCIÓN DE PERROS (1ª parte)


“La grandeza moral de una nación puede medirse por la forma en que trata a los animales”. Mahatma Gandhi.

 

Más de 200.000 perros son abandonados en la península ibérica cada año, la mayoría mueren víctimas de atropellos, desnutrición y deshidratación, o sacrificados en perreras municipales que son sinónimo de mataderos, ante la impasibilidad de las administraciones, sin ayudas suficientes, con el desconocimiento de los ciudadanos, el esfuerzo insuficiente de las sociedades protectoras, y el vacío legal en materia de protección animal.

Tan solo en la península ibérica existen unas 300 fiestas que involucran tortura y muerte de algún animal.

Se sigue produciendo entrada ilegal de primates, que acaban siendo incautados de circos o particulares por su mal estado.

Los animales son transportados por los transportistas de “ganado” español en pésimas condiciones porque se ignoran los protocolos europeos.

Ingente cantidad de gatos se abandonan en las calles (según la Fundación Altarriba aproximadamente el 70% de los gatos que son recogidos en refugios se deja morir de tristeza), enorme cantidad de pececillos se tiran por el retrete, y muchas tortugas se dejan en los parques.

Como dice el colectivo animalista Askekintza-Liberaccion, Euskal Herrian barna falta andana daude animaliak erabili eta, ondorioz, hauen eskubideak urratzen dituztenak. Horietako batzuk jende gehienarentzat nabarmendi krudelak dira, beste batzuk, ordea, osadioak, sozialki onartuagoak daude baina horregatik ez dira justugoak. Usadio hauetako batzuk dira bigantxak, asto karrera, sokamuturra, oilasko jokoa, idi-dem, zaldi-dema, ahari-dema, antzarren jokoa, animalien erakusketak e.a. Soinu edo mugimenduen bidez izutzea, familiatik banantzea eta urruntzea, kolpeak edo tiraldiak jasotzea edo leku ezezagun batean edo giltzaperatua egotea, adibidez, beste sufritzeko erak dira.

Uno de los grandes problemas es la falta de conciencia social de esta zona de Europa, que aún manifiesta grandes dosis de intolerancia frente a determinadas actuaciones con los animales. De hecho lo que más nos diferencia respecto del resto de los europeos es la poca sensibilidad frente a otros seres vivos. Dada esta situación, evidentemente se hace necesario e imprescindible el nacimiento de agentes que desde la educación conciencien a la población sobre el correcto trato a los animales y sus derechos en la sociedad. En relación a esto, y por lo que a nosotros nos toca,  dedicaremos en esta sección la atención en exclusiva y únicamente a los perros y en concreto a los perros abandonados.

A dónde van a parar los perros que son abandonados?

 Aparte de los que mueren, muchos se convierten en perros callejeros, en donde la búsqueda de un lugar de descanso, la búsqueda de alimento, y la salvaguarda de una posible captura se convierten en los ejes existenciales, llenos de una mezcla de inseguridad y miedo, de sus tristes y solitarias vidas.

Existe además un grupo de perros abandonados que son recogidos por los servicios municipales y por las sociedades protectoras. Ambos son servicios que nos protegen de un problema que nosotros mismos provocamos al abandonar a nuestros perros. Los servicios municipales son las vulgarmente conocidas “perreras” y el principal sistema que se aplica para deshacerse de los animales sin dueño conocido es el sacrificio.

Las sociedades protectoras, o simplemente protectoras, son asociaciones sin ánimo de lucro, legalmente constituidas, que tienen como objetivo principal la defensa y la protección de los animales (si exceptuamos claro está el tema tan controvertido de las mutaciones genitales). Gracias a las protectoras son muchos los animales que cuentan con una segunda oportunidad y entre sus labores se encuentran la recogida de animales abandonados, su mantenimiento en cuanto a cuidados básicos y atención médica,  la devolución de animales perdidos directamente a los propietarios, y el intento de encontrarles un nuevo hogar a través de las adopciones. Las formas de colaborar con una protectora en modo de fórmulas de participación y ayuda son varias: la adopción de un animal (en la que se salvan dos vidas, la del que se va y la del que ocupa su lugar); ofrecerse como persona nodriza (cuidar temporalmente a uno de estos animales, que por su edad o su salud requieran una atención que no pueden obtener en un refugio, hasta que lleguen a encontrase bien o se les encuentre un adoptante); el apadrinamiento (entregar una determinada cantidad de dinero destinada al mantenimiento en el refugio de un animal concreto); ser socio; actuar de voluntarios; donaciones; las ayudas de las clínicas veterinarias.

 Cuáles son las consecuencias del abandono de un animal?

 La primera es el sufrimiento animal. Cada animal abandonado sufre por no tener hogar, por no tener compañía humana y por estar condenado a permanecer de por vida en un centro que no ha elegido. Pero hay más. Un animal abandonado puede asilvestrarse y llegar a atacarnos a nosotros o a otros animales bien porque llegue a contraer alguna enfermedad, por desesperación o simplemente por hambre. También está el riesgo de accidentes. Cada año cientos de accidentes de circulación son provocados por animales abandonados que cruzan carreteras en una estadística de seis de cada diez accidentes. Y también cuenta el coste económico. Cada animal abandonado que llega a un centro de acogida municipal genera un coste económico medio de estancia de 600€ al año que procede del presupuesto municipal y podría destinarse a otras necesidades sociales.

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