¿Está entero o castrado?


Entre las diversas preguntas que hacemos a nuestros nuevos clientes en la residencia canina, ésta es quizás la que más les desconcierta e incluso cuesta de entender: está entero o castrado? Sería más asequible si solo preguntásemos: está castrado? O incluso la más suave: está esterilizado?, que daría más apariencia de limpieza y desinfección, como si el animal hubiese sido pasado por un autoclave. Pero dicho así de esta forma ocultaría y enmascararía una triste y dura realidad. Castrar, esterilizar a los animales con fines antireproductivos va contra la salud y la integridad de unos individuos que ya no son considerados como cosas o mascotas sino como seres vivos, y es una forma de maltrato. Imaginaros si se hiciese lo mismo con la superpoblación humana del planeta. Son muchos los recientes estudios que desaconsejan la mutilación genital, como muestra:

“Hay que recordar que hay una gran mayoría de perros machos que no disminuyen su agresión como consecuencia de la esterilización y un alto porcentaje de perros aumentan sus problemas de miedo después de dicha intervención.” (Garde et al.) Preventive Veterinary Medicine 123: 106-120 (2016).

A continuación, y para que veáis que no somos pocos los que pensamos esto, os presentamos una interesante entrevista realizada al etólogo Enrique César Lerena de la Serna, científico delegado por Sudamérica de la Sociedad Etológica Internacional, socio honorario de la Fundación de Ecología Científica de Argentina y autor de más de 2.500 artículos y ensayos publicados en distintos medios.

Qué opinión le merece las castraciones de perros y gatos?

Respuesta del etólogo:

“La castración es el medio más draconiano y vejatorio de quitar las capacidades psicofísicas al animal, convirtiéndolo en un ser blando y anodino. Se trata de un método que amputa, no sólo los genitales sino también, en nombre de la salud y la higiene, procede a la regulación de los instintos. No es posible defender las castraciones y, simultáneamente, adherir una posición naturalista. El premio Nóbel Konrad Lorenz decía: “Que la gente castre a sus mascotas y además excuse el hecho en razones científicas demuestra el grado de perversión y cinismo. No solo es una cultura depravada, si  no científicamente depravada.”

 

Por qué es un método tan difundido y proclamado por las sociedades protectoras?

“Horrible y paradójico destino el de un perro, abandonado primero y, después, ser ‘protegido’ por una de estas asociaciones de cosmetólogos de la urbanidad. Protección, en el lenguaje de las autodenominadas ‘Protectoras’, significa: 1) Que le corten los testículos o los ovarios; 2) Vivir siempre en una jaula (a puro arroz y polenta) y, si por feo nadie lo retira del lugar, en poco tiempo: 3) Eutanasia ‘piadosa’. Puede uno preguntarse el por qué de las castraciones si, lo más probable, permanecerán aislados en una celda hasta su muerte, me respondieron: “Para evitar que sufran los reclamos amorosos”. ¡Textual! ¡Eso es piedad!. Muy de las ligas anti sexuales patrocinadas por la reina Victoria quien, casualmente, dirigió  la primera institución “Protectora” de Animales”.

 

La mayoría de los veterinarios adhieren a esta práctica, Cuál es el motivo?

“Algunos por rédito y otros por ignorancia. Los castradores desconocen la función del vomeronasal y que, naturalmente, luego de la cirugía de testículos u ovarios, sigue recibiendo las feromonas, los reclamos sexuales, hasta el fin de los días. Ese órgano –descubierto hace 300 años- al parecer no figura en los apuntes de la facultad que les dio licencia para ser tan cortantes y tan rudos. Los castradores ignoran que los perros sueñan; que ni la oniria ni los instintos se destruyen con el bisturí. Al elegir el eufemismo de “esterilización” para no llamar al dolor por su nombre, parecen desconocer que el idioma los acusan allí dónde se esconden: esterilizar viene del Gr.stérecoo, privar, y ésta,  de la palabra stygós, “odio, inquina grave”. Muchos veterinarios castradores, incoherentemente se oponen a la otectomia y a la caudectomia (corte de orejas y cola) porque “no se adhieren a la mutilación”.

 

Cuáles son las consecuencias perjudiciales de la castración?

“Las patologías somáticas y conductuales del castrado llenan un libro y vacían a un ser. Las observaciones de etólogos y científicos como Leyhausen, Berardi, Silver, Nudermann, entre otros, no admiten dudas. Los síntomas abundan: se comprobó alopecia, peladuras endocrinas en relieves epidérmicos, quelonios en el extremo de la cola y muslos, seborreas, descamaciones y opacidad capilar. En caninos machos se ha observado hemorragias urinarias. En hembras castradas hubo hematurias con la proximidad de hembras enteras. Frecuentemente, los perros castrados incurren en el ‘Idiotismo de Bechterev’, conducta incurable, que se caracteriza por el intento de orinar o defecar para obtener algún sustituto del placer sexual. Perros castrados son sorprendidos en actitudes maternales, además de incrementarse las esteorotipas a nivel de la demencia trágica e imbécil. En todos los mamíferos, las hembras resultan más afectadas por la castración que los machos, tanto en fobias, neurosis y esteorotipas. Zuckermann describe suicidios de perros machos castrados arrojándose al vacío desde las alturas.

 

 

Sin castraciones, cómo evitar el abandono de animales y la superpoblación?

“El tema es serio y no para tomarlo a la ligera, pero las castraciones comportan un anacronismo, pues se hallan alternativas que no producen los incuestionables trastornos surgidos con la castración. Existen anticonceptivos orales e inyectables, traslativos de celo, desodorizantes y anaferomónicos, pesarios y diafragmas, dispositivos intrauterinos (DIUC) y abortivos. Además, métodos quirúrgicos que no alteran la psiquis, como la ligadura de trompas y la vasectomía”.

 

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