Hacia una nueva educación canina 1


Desde hace unos años, no muchos, ha empezado a surgir, espontáneamente en muchos lugares y al mismo tiempo, un nuevo concepto de educación canina. Esta nueva tendencia se basa en avances en la comprensión de la naturaleza del perro y en un replanteado de nuestra relación con él.

Hasta el momento actual ha habido dos líneas de trabajo en educación y adiestramiento canino. La primera, a la que llamaremos adiestramiento tradicional, estaba basada en ideas tales como la dominancia y la sumisión, las jerarquías, el líder de la manada, la disciplina, las órdenes, y el castigo. A día de hoy ya prácticamente nadie que se precie de profesional serio trabaja de esta trasnochada manera, aunque todavía queden tristes remanentes en ciertos programas de televisión. La segunda línea es el denominado como adiestramiento en positivo, muy en boga y en gran auge hoy en día, consistente en el uso conocido del refuerzo positivo, es decir, en el premio, bien a través de un premiado directo o con la ayuda de un marcador puente de comportamiento como es el clicker. En este tipo de adiestramiento, en el que no es aceptable el castigo, los comportamientos indeseados no se refuerzan, simplemente se ignoran, sin correcciones algunas, enfocándose más en el moldeado, en evitar que el perro cometa errores, y en el control por el estímulo a través de las ya no llamadas órdenes sino señales. Aunque el adiestramiento en positivo resulta muy útil para enseñar al perro destrezas y habilidades y es de gran ayuda para solucionar conductas indeseadas, también no es menos cierto que al igual que el adiestramiento tradicional en negativo es demasiado conductista y centrado en la exigencia, la obediencia, y el control.

Cada vez un mayor número de personas se cuestiona esto y se pregunta si esto es lo mejor para el perro, y cada vez un mayor número también ve a estos animales no como meras mascotas sino como compañeros de viaje o incluso como hijos. Nosotros mismos en nuestro trabajo en la residencia canina hemos sido testigos y participes directos de esta vivencia. El trabajo de cuidadores día a día con los perros y los talleres de adiestramiento en positivo estaban en vidente disintonía: nosotros nunca utilizábamos premios y sin embargo la sintonía con los perros era perfecta. En este sentido y de la mano de los nuevos avances en pedagogía infantil como la aparición de las llamadas escuelas libres con metodologías Sumerhill, Montessori, o Waldorf basadas en cuestiones tales como la crianza natural, la teoría del apego, autorregulación y la prevención infantil comienza a surgir un nuevo movimiento que trata de trasladar, concretar, y aplicar, esta manera de ver la vida en un nuevo modelo de educación canina donde la comprensión y el acompañamiento se superpongan a la exigencia y al control.

Y entonces, cuáles serían las bases de esta nueva educación que por analogía con la pedagogía infantil podría quizás llamarse educación canina libre o natural, sin premios ni castigos?

Está claro que todavía están en fase de gestación y desarrollo, pero visto lo visto lo que acontece en el mundillo de los perros, bien podrían resumirse así:

  • La vinculación y la implicación afectiva basadas en la confianza y el respeto.
  • Jugar en su lenguaje canino, un lenguaje no verbal y corporal, el lenguaje de las señales de calma.
  • Un simple paseo en silencio con correa larga y respetando su lenguaje bastaría para establecer un vínculo.
  • Acompañar sin controlar, interviniendo lo menos posible y de hacerlo muy rebajado, calmadamente, y siempre con intención de ayudar.
  • Paseos en grupo socializantes con todo tipo de perros.
  • Permitir la experimentación y los errores, ignorándolos.
  • No generar niveles altos de estrés, asegurarles el entorno, y no hacerles sentirse amenazados.
  • El respeto a las etapas de su vida y a sus limitaciones, y saber compensar los momentos de actividad con los momentos de reposo.

Confiar en las capacidades del perro para gestionar sus situaciones a través de la experimentación y de la interacción social con la observación de sus congéneres, sin exigencias, controles innecesarios, ni intervenciones, resultará en perros sociables y sin miedos, y equilibrados en cuanto a madurez y resolutividad.

Una nueva educación canina se abre camino.


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Un comentario en “Hacia una nueva educación canina

  • Raquel

    Mis perras ya llegaron a la residencia adolescentes y ya sabéis queba esa edad…. ya no vale la educación, hay que traerla de casa.
    Ahora en serio…. el vínculo que día tras día han logrado con nuestras perras es signo del tipo de educación y cursos que imparten en esta residencia.

    Son 100% amantes de la vida y de los animales.

    Sin duda aconsejable para tener una relación mejor con nuestros perros.